Juego del alemán Stefan Feld publicado por Ravensburger/Alea
en 2011 en edición trilingüe. Se trata de un eurogame en toda regla con ciertas
similitudes con el posterior trabajo del diseñador Bora Bora (reseñado aquí)
y, de hecho, con el de muchos otros juegos de esta modalidad. De nuevo tenemos
un tablero-expositor que se coloca en el centro de la mesa y del cual los
jugadores seleccionan de entre la oferta de losetas, y de nuevo cada
participante tiene un tablero personal al que incorporará las losetas que vaya
sacando de ese primer tablero común. Veámoslo todo con un poco más de
detenimiento…
El marco argumental es esta vez
el Valle del Loira en Francia, en el siglo XV. De 2 a 4 jugadores representan a
señores feudales que intentan expandir sus dominios por medio de la ganadería,
el comercio, la minería y otros medios. The Castles of
Burgundy consta de 5 grandes fases, a su vez divididas cada una
en 5 rondas en las cuales cada uno de los jugadores efectuará normalmente dos
acciones, a veces alguna más. La duración de la partida es de unas 2 horas o
más con todos sus jugadores.
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Tablero central, del que iremos cogiendo losetas según nuestra tirada de dados |
Fases, rondas y turnos
El ya adelantado tablero central
alberga espacios para llevar la cuenta de fases y rondas, así como para siete zonas principales que constituirán en cada
fase la oferta de losetas que los jugadores pueden agregar a su dominio, además
de los correspondientes apartados para señalar el orden de jugadores,
puntuación, etc. De las siete grandes zonas mencionadas, seis llevan una de
cada una de las seis caras del dado dibujada junto a una casilla cuadrada para
las mercancías y cuatro espacios para losetas hexagonales. En medio de todas
estas hay una zona especial para 8 losetas “negras” que se adquieren de forma
diferente a las demás. Al principio de cada fase, se reponen todas estas 32 losetas hexagonales, excepto las que son siempre
iguales (barcos, minas y castillos), que se conservan. Al comienzo de cada
ronda (recordemos, cinco por fase) se coloca una ficha de mercancía en la
casilla que se corresponda con la tirada del dado blanco, tarea que efectúa el
primer jugador (elegido al azar la primera vez). A continuación, todos los
jugadores lanzan los dos dados de su color de que disponen: esas tiradas serán
las que condicionarán y limitarán las acciones que podrán hacer y las losetas
que podrán usar.
Previamente al comienzo del
juego, cada participante habrá recibido su tablero de dominio:
un gran espacio de forma hexagonal dividido a su vez en 37 pequeñas casillas de
idéntica forma, identificadas por colores y caras de dado. Partimos con un
castillo que colocamos en el centro de este dominio, así como con 3 mercancías
al azar, 1 pepita de plata y un número variable de trabajadores en función de
nuestro puesto en el orden de turno, que colocamos en las respectivas zonas
correspondientes. En el tablero también encontramos información por medio de
iconos sobre nuestras posibles acciones, habilidades de los edificios, y otros
detalles.
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Tablero de jugador al comienzo de la partida, con el castillo inicial de salida en el centro |
Acciones de los jugadores
Tenemos 4
acciones posibles en nuestro turno: coger una loseta hexagonal del
tablero principal y pasarla a la zona específica de nuestro tablero (¡nunca
directamente a nuestro dominio!), coger una loseta esta zona al dominio (es
decir, costaría dos acciones normalmente hacerse con una loseta y ponerla en el
dominio), vender una de nuestras mercancías o contratar trabajadores. Para las
tres primeras opciones, es pertinente el número de dado. Es decir: con un dado
con un resultado de 3, sólo podremos optar a una de las losetas del grupo del
tablero principal con el dado 3 dibujado. Para colocar una loseta del apartado
de nuestro tablero que las alberga al dominio propiamente, necesitaremos tres
requisitos: hacerlo adyacente a otra que ya tengamos (al principio sólo el
castillo central), que coincida el dado que gastemos para esa acción con el de
la casilla en la que coloquemos la loseta, y que también coincida el color. Por
fortuna, esas fichas de trabajadores que ya
hemos presentados nos permitirán cada una reducir o aumentar el resultado del
dado en uno, pudiendo usarse varias de golpe y con la particularidad de que un
dado con un 1 al que se le reste uno con un trabajador pasa a ser un 6 y viceversa.
Para vender una de nuestra
mercancías, el dado usado también tendrá que coincidir con el de esa mercancía,
y tendremos que vender todas las mercancías del mismo color (que se apilan en
la misma casilla) de golpe, lo que nos da una sola pepita de plata y tantos
puntos por mercancía vendida como jugadores participen en la partida. Para
obtener dos trabajadores con una acción de un dado, éste puede tener cualquier
resultado.
Las losetas hexagonales
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Repondremos las losetas del tablero central en cada fase |
Ni qué decir tiene que no todas
las losetas que añadimos a nuestro dominio son iguales: cada una, dependiendo
de su color, tiene unas habilidades específicas; así, las grises o de minas nos proporcionan una pepita al final de cada
fase (no ronda), las de castillos o verdes
oscuras nos dan una acción extra como si tuviésemos un dado comodín que podemos
usar con cualquier valor; las verde claro son de animales,
y proporcionan tantos puntos inmediatos como animales tengan dibujadas, más
puntos extra por los demás animales de la misma especien que haya en la misma
zona o pasto (losetas verde claro conectadas). Las azules o de barco nos permiten coger mercancías de una de las
casillas del tablero principal (todas las que haya, si tenemos sitio, ya que
sólo podemos guardar 3 colores diferentes), además de avanzar una casilla en el
apartado de orden de juego. Las beige son las de edificio,
y hay 8 diferentes, cada una con una
característica exclusiva. Por último, las amarillas son de conocimientos, y proporcionan ventajas y
modificadores ya sea durante la partida o al final de esta.
Respecto al apartado central del
tablero, las losetas “negras” (tienen este
color de fondo para distinguirse de las demás)
son una mezcla de las vistas anteriormente, sólo que para adquirirlas
debemos pagar dos pepitas de plata, y a razón de no más de una compra por cada
uno de nuestros turnos.
Mencionar que la colocación de
losetas hexagonales en nuestro dominio proporciona suculentas recompensas en
forma de puntos cuando terminamos una zona de un color (pueden tener de 1 a 8
hexágonos), en función de las casillas que tenía la zona y el turno de juego.
Además, el primer y segundo jugadores que rellenan todas las zonas de un color
en sus dominios reciben un premio extra.
Cada nueva ronda, se vuelve a
colocar una mercancía en la casilla oportuna y los jugadores tiran de nuevo los
dados y los usan siguiendo el orden de turno, y así hasta que acabe la fase,
momento en el que se vuelve a reponer toda la oferta de mercancías y losetas
hexagonales en el tablero principal.
Después de 5 fases, acaba la
partida, resultando ganador, como siempre, el jugador con más puntos de todos.
En estos momentos se pueden sumar también a la puntuación las fichas de
trabajadores, pepitas y mercancías remanentes, así como los bonificadores que
otorgan algunas losetas de conocimiento.
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Nuestro dominio al final de la partida. En la versión avanzada se pueden utilizar tableros con configuración (disposición de cada zona de color) diferente |
¿Otro más?
Castles of Burgundy me parece un juego intachable, perfectamente
concebido, con reglas claras y bien redactadas y estéticamente sencillo pero
agradable. Sin embargo, sin embargo, no consigue emocionarme. Se me hace un
tanto repetitivo; me recuerda a un buen montón de juegos que se le parecen
mucho. Esto me hace plantearme si el eurogame no está actualmente en un dique
seco de ideas y necesita renovarse con mecánicas y/o ambientaciones nuevas, o
quizá sólo sea mi impresión, pero desde hace tiempo no consigo que ninguno de
estos juegos me impacte o me sorprenda como en su momento lo hicieran títulos
como Caylus, Puerto Rico, Agricola o Dungeon Lords,
por citar unos pocos de mis preferidos…
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