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Columna izq.: las portadas de las versiones de 1989, 1996 y 2009/14.
Columna der.:las expansiones para la primera edición. |
Space Hulk, diseñado por Richard Halliwell, es un juego de Games Workshop publicado por primera vez en 1989,
y que ha aparecido, desaparecido y reaparecido a lo largo de buena parte de mi
vida. Como ya he contado en alguna ocasión en este mismo blog, la legendaria y
añorada tienda valenciana Ludómanos lo regaló a nuestra asociación de juegos,
el no menos añorado Club Draken, con motivo de su inauguración en el verano de
1992. Fue, por lo tanto, uno de los primeros títulos del pequeño puñado con el
que inició su andadura la susodicha asociación y por ello uno de los más
jugados por casi todos sus componentes durante mucho tiempo (incluso llegamos a
comprar su primera expansión, Genestealer).
Al final del periplo del Draken unos siete años después, aquel viejo
compañero no disimulaba las muchas batallas lúdicas libradas y muchos de sus
componentes estaban bastante deteriorados y las figuras de marines y
genestealers que los miembros de la asociación habíamos pintado presentaban un
evidente deterioro y un envejecimiento para el que no había sido necesaria
ninguna técnica modelista especial.
A partir de ese
momento, finales de los 90, Space Hulk
–y, en general, Games Workshop–desapareció de mi vida durante mucho tiempo. No
tengo demasiados recuerdos sobre la 2ª edición del juego de 1996, que creo que
nunca la vi “en directo”. No sería hasta 2009 cuando conocería la noticia de
que iba a haber una nueva versión de Space
Hulk, la tercera ya. Supe que sería limitada y que tendría versión en
castellano, y decidí ahorrar los 70 u 80 euros que creo que valía y hacerme con
una copia. Monté afanosamente las 35 figuras incluidas y jugué casi todos los
escenarios sólo para descubrir que la morriña me había traicionado una vez más,
o la magia del juego se había perdido, o yo me había hecho mayor: Space Hulk me resultó algo aburrido y
monótono, al menos con el bando de los genestealers. Se me cruzaron los cables,
mi situación económica empeoró, y finalmente tomé la decisión de venderlo, por
cierto a un precio bastante razonable…
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Despliegue del primer escenario |
Cinco años
después descubro que Games Workshop reedita nuevamente el juego. Es la 4ª vez
que aparece, aunque en esta ocasión la edición es prácticamente la misma que en
2009 salvo por unos pocos escenarios extra. Dos pegas, una pequeña, y otra
grande: la pequeña es que sólo aparece en edición en inglés, algo que no supone
una traba para mí; la segunda es que su PVP va a ser de ¡100 euros! De nuevo se
trata de una edición limitada que se espera agotar en pocos días (y así ocurrió).
Increíble o ridículo como pueda parecer, decido que quiero volver a tener el
juego. Me dolió en parte venderlo y sólo por montar y pintas las figuritas
(estoy intentando recuperar mi vena modelista) me apetece tenerlo de nuevo. Una
vez más, realizo el esfuerzo económico (aunque lo encuentro por 10 euros menos)
y el legendario juego de Games Workshop vuelve a mis estanterías. Esta vez creo
que no lo venderé salvo que sufra graves apuros económicos.
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Marines espaciales |
Y creo que ha
llegado el momento de dejarse de historias nostálgicas y disparates
adquisitivos para contar, a los pocos que puedan no conocer este juego –puesto
que ha habido hasta versiones para ordenador– cuál es su propuesta, por lo
demás, sencillísima: un jugador representa a un pequeño grupo de marines
espaciales que debe enfrentarse a una infinidad de peligrosísimos seres
alienígenas –los genestealers o “roba genes”– en los claustrofóbicos confines de una
enorme y olvidada nave –ese “pecio espacial” del título– en una serie de
misiones que van desde intentar que el primer bando salga vivo del vehículo
hasta que llegue a determinada habitación para rescatar información o
artefactos valiosos. Algo muy en la línea de la película Aliens de James Cameron, sólo que aquí los marines vienen
espléndidamente protegidos con armaduras que les cubren enteramente. Todo
ello con una generosa gama de materiales entre los que se incluyen las ya
mencionadas figuras de plástico –toda una joya de diseño–, un sinfín de piezas
de cartón troquelado que se montan en plan puzzle y que permiten componer gran
variedad de mapas, unos esmerados dados de color vainilla con efectos de
“manchas” e incluso un reloj de arena cuya utilidad veremos luego.
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Genestealers |
En los
escenarios de Space Hulk, básicamente
los dos jugadores alternan turnos hasta que alguno logra su misión. La de los
marines espaciales (que suelen mover los primeros) es, como hemos visto, variada,
la de los genestealers suele ser, por el contrario, invariable: eliminar a
todos los integrantes del bando contrario.
Cuando un
jugador activa una figura, efectúa todas las acciones que quiera y pueda con
ella antes de pasar a la siguiente. Los marines tienen 4 puntos de acción,
mientras que los genestealers tienen 6. Mover en una dirección u otra,
disparar, ponerse en guardia, abrir puertas…. conlleva un mayor o menor gasto
de puntos de acción. El marine tiene además una serie de puntos de mando
(de 1 a 6) que roba al principio de cada turno y que puede añadir a sus
acciones tanto en su turno como en el del genestealer.
Los ataques,
tanto a distancia como cuerpo a cuerpo, se resuelven con dados. Sobra decir que el
jugador marine tiene más posibilidades utilizando su armamento (que incluye
lanzallamas y cañones de asalto) desde lejos que enfrentándose físicamente a
sus enemigos, que suelen ser letales en esta modalidad. Por ejemplo, normalmente
un marine tirará un dado en cuerpo a cuerpo, mientras que el genestealer tirará
tres y elegirá el mejor, puesto que la figura con la tirada más alta vence y elimina
a la contraria. Para acertar con armas hace falta una tirada concreta del dado,
siendo 6 la más común. El marine puede poner a sus figuras en alerta para que
actúen, combatan y disparen en el turno del traicionero genestealer.
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Impecable presentación y excelentes componentes |
Los genestealers
tienen dos formas de aparecer en el tablero: directamente como figuras, o bien
como fichas de “blip”: estas representan sonidos y señales que reciben los
marines, pudiendo ocultar de 1 a 3 miniaturas de genestealers. No es obligatorio
revelar los blips mientras no estén dentro de la línea de visión de algún
marine. En la mayoría de los escenarios, los refuerzos de los genestealers son
infinitos, recibiéndose varios blips en cada turno. Es más que innecesario
aclarar que las misiones pueden volverse desesperadas y agónicas para el
jugador humano debido a este incesante enjambre de alienígenas que parecen
surgir de todos los recovecos de la nave que representa el tablero.
Cada bando
dispone además de dos figuras especiales: el Bibliotecario de los marines,
con poderes psíquicos, y el bloodlord
genestealer, mucho más grande, poderoso y mortal que el resto de miembros de su
raza.
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Los marines afrontarán auténticas situaciones imposibles... |
Esto es a
grandes rasgos este Space Hulk tan
recurrente en mi vida. La presentación de esta última edición es excelente
-¡que lejos de aquellas rústicas figuritas de hace 25 años! –, el material de
primera calidad; las reglas son sencillas, pero aún con todo, las partidas muy
emocionantes, sobre todo para el jugador marine, que debe luchar frenéticamente
por abrirse paso por los pasillos y habitaciones del pecio espacial para
cumplir la tarea encomendada en una lucha contra los monstruosos genestealers y
también contra el tiempo porque… ¡casi me lo dejo!: el turno del jugador
humano se mide con un reloj de arena de exactamente 3 minutos. Ese es el lapso que tienen los marines para mover a sus escuadras por el escenario aunque, por
supuesto, quien prefiera jugar con más tranquilidad puede prescindir de este
estresante elemento del juego.
Ojalá que Games
Workshop se decida por recuperar alguno más de sus viejos títulos o por
producir otros nuevos más en esa línea, en vez de saturar con tantas y tan
continúas reediciones de Warhammer y Warhammer 40.000.
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