sábado, 22 de diciembre de 2012

The Legend of Robin Hood

The Legend of Robin Hood de Joe Bisio podrá no ser el mejor juego de mi colección, pero sí que tiene, desde luego, un lugar muy especial en ella y en mi corazoncito ludómano: como ya he contado en anteriores ocasiones, durante la primera mitad de los 80, tras haberme iniciado en años anteriores en los juegos de marcas obligadas como Educa, Diset, Borrás, Cefa y NAC, descubrí en los centros comerciales El Corte Inglés la compañía Avalon Hill. En mis visitas, entonces esporádicas, a la capital valenciana, siempre que pasaba por los populares grandes almacenes me deleitaba estudiando las cajas de todos aquellos juegos importados de los EE.UU. que suponían para mí todo un mundo nuevo, vasto y fascinante que –no me cansaré de repetirlo– le teníamos que agradecer a JOC Internacional, empresa verdaderamente decisiva en el mundo de los juegos de tablero y de rol en España, y creo que en fomentar y ampliar la afición en los jugones de mi generación. Me embelesaba viendo las muestras del tablero y de las fichas que venían en el exterior de aquellos productos, intentaba leer las descripciones con mi entonces rústico inglés, y soñaba con poder adquirir un día alguno de aquellos juegos cuyo valor económico los situaba muy lejos de mi alcance por aquella época. Aunque pasaron varios años, aquel día acabó por llegar: ese juego –obviamente el que da título a esta reseña– cayó en mis manos durante la segunda mitad de la década acotada creo que por unas 2200 pesetas o algo así, toda una fortuna para mí en aquellos tiempos…

Tablero al comienzo del turno 1, con sus tablas y casillas alrededor

Como pasó con tantos otros títulos publicados por Avalon Hill, The Legend of Robin Hood fue comprado por esta casa a Operational Studies Group, que lo había publicado originalmente en 1979. La segunda edición aparecía en 1982, y formaba parte de una serie de juegos más económicos presentados en formato de caja pequeña de 15 x 22 cm aprox. y en la que también recuerdo que aparecieron uno sobre Little Big Horn y otro de una batalla napoleónica. Los tres en la mano, acabé decantándome por el que se ambientaba en la leyenda del famoso héroe medieval que ya me había fascinado previamente en películas y libros.

The Legend…es un juego muy de su época y de su (o sus) marca(s), un híbrido entre  un wargame y un juego temático que toma elementos de ambas variantes: de la primera, las fichas con diversos factores representando sus características, así como el movimiento por el tablero y las habituales tablas de disparo y combate; de la segunda, curiosas y simpáticas reglas que recrean, en determinados momentos del juego, hechos canónicos de la tradicional historia de Robin Hood: el torneo convocado por el Sheriff de Nottingham, el duelo con Little John, la boda con Lady Marian, etc, etc. Todos los personajes de la leyenda están incluidos en el juego como fichas individuales: el Fraile Tuck, el molinero Munch, Will Scarlet, Sir Guy de Gisbourne, el Sheriff de Lincoln y, por supuesto, los hermanos rivales Juan Sin Tierra y Ricardo Corazón de León. Además, nos encontramos con las habituales fichas de unidades que representan grupos de combatientes: por el lado proscrito, a los clásicos “merry men” de Robin; por el oponente, tanto infantes como guardabosques (arqueros) y caballeros. No hay demasiadas, ya que el tablero se adapta a las características de esta serie más económica y es por fuerza más reducido que los de otros juegos de Avalon Hill. Tiene como centro el bosque de Sherwood, y se extiende hasta sus alrededores, incluyendo los castillos de Nottingham, Lincoln y Gisbourne, el río Trent, y diversos pueblos, ciudades y ruinas. Está dividido en polígonos irregulares, excepto para los caminos, de forma serpentina.

Las fichas de líderes (personajes) son esenciales en el bando proscrito, ya que sólo con ellas pueden ser reclutadas y trasladadas las fichas de unidades (merry men). En el caso del bando del Sheriff de Nottingham, los tres tipos diferentes de soldados pueden mover independientemente. Como en tantos otros juegos, los líderes por sí solos no pueden luchar contra las unidades, sino sólo entre ellos, y corren el riesgo de morir o ser capturados si se quedan solos en la misma casilla con soldados rivales. El papel de los personajes es igualmente necesario en muchas situaciones, ya que únicamente Robin Hood puede reclutar a otros personajes proscritos, los líderes “malos” pueden recaudar impuestos, y unos y otros provocar ciertos eventos durante la parida como los mencionados en el párrafo anterior.

La partida puede acabar repentinamente si mueren los cuatro líderes del Sheriff, si lo hacen los personajes de Robin Hood o el Rey Ricardo, o si ambos se encuentran. En el último caso, Robin debe, para ganar, haber conseguido otros dos de tres propósitos: casarse con Marian (se la puede arrebatar Sir Guy), reducir el tesoro del Sheriff a 5 marcos y/o aumentar el suyo a 20 o más.

Detalle de la situación inicial de la partida
Nuevos personajes y unidades se van incorporando a la partida conforme esta avanza, lo cual viene indicado en la correspondiente casilla del contador de turnos. Lady Marian no llega normalmente hasta el turno 15, Juan sin Tierra en el 20, y el Rey Ricardo lo hace casi al final de la partida, en el turno 25. Es posible que alguno de ellos se adelante durante la fase de eventos, aunque lo más habitual es que durante esta aparezcan nobles y obispos, que viajan por los caminos de Sherwood y a los que pueden robar los proscritos. Éstos también pueden intentar entrar en los castillos de su oponente para hacerse con sus tesoros.

El movimiento es más o menos el estándar en los wargames (se paga por tipo de terreno, etc), así como el combate, para el que se comparan la suma total de factores de uno y otro bando y se establece la clásica proporción 1:1, 2:1, etc. Previamente a la fase de melee tiene lugar la de disparo, cuyos resultados se consultan en una tabla. Sobra decir que los proscritos son los que tienen ventaja en este primer enfrentamiento, mientras que los hombres del sheriff sobresalen en el cuerpo a cuerpo. Por ello, el jugador que lleva a Robin Hood debe sopesar muy concienzudamente el enfrentarse a grandes grupos rivales, especialmente si acaba de pasar por río y sus arcos están mojados, con lo que sus prestaciones se reducen.

Hace ya tiempo que no juego a The Legend of Robin Hood. Probablemente, algunas de sus mecánicas puedan encontrarse desfasadas hoy día o resultar más atípicas –aunque marcas como GMT siguen conservando muchas de ellas en sus productos–, pero, como he dicho al comienzo de esta reseña, considero este título importantísimo en mi trayectoria lúdica. Por ello, lo use o no, siempre lo mantendré en un puesto privilegiado en mis estantes de juegos. Por cierto, Avalon Hill sacó en 1991 Legends of Robin Hood,  un título multiplayer que no debe confundirse con el que hemos visto.

6 comentarios:

  1. Jo, que buen rato he pasado leyendo esto, gracias my lord!

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  2. ¡Gracias a ti por interesarte en leerlo!

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  3. A mí también me ha interesado mucho el post. El juego, por ser de esos años, tiene muy buena pinta, un sabor a 'añejo'. Y, aunque no tenga mucho que ver con esto, recuerdo también un juego de PC del año 89 o así que también trataba sobre Robin Hood. No me acuerdo ahora mismo del título, pero era un juego de aventuras en perspectiva isométrica también mítico ahora.

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  4. Yo de ordenador sólo recuerdo el del Spectrum, ¡pero no tenía mucho que ver con este!

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  5. Éste es el juego de PC que comentaba:

    http://www.old-games.com/download/1139/adventures-of-robin-hood

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  6. ¡Parece entrañable! Yo no tuve PC hasta hace diez años, así que no llegué a conocer todos esos juegos.

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