lunes, 9 de julio de 2012

20 aniversario de Club Draken

Portada del tríptico de
presentación del Club
Hace veinte años, por estas fechas, cobraba forma en mi localidad uno de los proyectos más bonitos y entrañables en los que me he visto embarcado: la creación de una asociación de juegos de mesa y modelismo. Se acabaría llamando Club Draken, y así es cómo empezó todo…

El germen
Recuerdo perfectamente aquella reunión informal: tres amigos aficionados a los juegos de mesa y el modelismo, una tarde en la plaza de la Alameda de Puerto de Sagunto, Valencia. A Chema L. lo había conocido cuatro años atrás, y ya habíamos compartido muchas partidas y vivencias; a José R. C. le conocía de hacía poco, a raíz de varias visitas con mi vecino al Centro Arqueológico de Sagunto. Allí habíamos descubierto, conversando, que teníamos aficiones comunes, y al final le presenté también a Chema. Algún tiempo después, aquella tarde mencionada, los tres juntos, nos planteamos la posibilidad de formar y legalizar una asociación en torno a nuestros hobbies. Nos proponemos comentárselo a los amigos y conocidos de cada uno, fijamos una fecha para reunirnos, y poco después nos concentramos un buen tropel de gente en el Casino de Productores (Gerencia) de la localidad. Exponemos nuestra idea, parece gustar, alguien aporta un librito con los pasos a seguir para constituir una asociación juvenil, y se decide dar luz verde a tan peculiar aventura. Comenzados los trámites oportunos para formalizar el club, se constituye una Comisión Organizadora previa a la Junta Directiva original. José R.C. será el presidente provisional, mientras que yo asumo la labor de secretario, bastante más laboriosa de lo que en un principio creí.

Entrada de la Casa de la Juventud de Sagunto. En el primer piso (ventanas
 de arriba a la derecha) se ubicó la sede del club desde 1992 a 1995

Un siguiente paso es buscar el respaldo del Ayuntamiento de la localidad. Por suerte, estamos en contacto con el técnico del Área de Juventud, Miguel Á. Martín, que nos muestra su interés y apoyo. Nos proporciona algo esencial para una asociación: un local donde reunirnos para desarrollar nuestras actividades. Se trata de una habitación bastante grande ubicada en el primer piso de la Casa de la Juventud de Sagunto, que es también el Polideportivo de la ciudad. En ella disponemos de una inmensa mesa y también de un armario con vitrina para guardar nuestras cosas. Hay una pequeña traba: hemos de compartir la sala con otros dos grupos, uno de montañismo, y otro de ocio llamado Sursum Corda, lo que no supone demasiado problema ya que ninguno de los dos hace demasiado uso del sitio. Más complicado es el tema de que dependemos de las actividades deportivas para poder acceder a nuestra sede: sólo si hay partidos o entrenamientos se abre el local, regentado por un matrimonio mayor que lleva el bar de la planta baja. Esto resulta especialmente problemático los fines de semana –mayoritariamente nos reunimos los sábados– cuando, más de una vez, tras el oportuno viaje en autobús hasta Sagunto, nos encontramos con que el lugar está cerrado o se va a cerrar en breve por no haber partido. Además, las instalaciones cierran los domingos y todo el mes de agosto...

9 de julio de 1992: inauguración de la sede social del Club Draken (Fotos: Higueras)

Inauguración y primer verano
Del 9 al 11 de julio de 1992 fijamos la inauguración oficial de la asociación. Como nombre inicial, José R. C. ha propuesto “Drac Penat”, aunque no todos estamos convencidos. En cualquier caso, es con él con el que se promociona en un principio el club. Se crean carteles (desinteresadamente ilustrados por Julián J. que también dibujaría el emblema del club) y se reparten por las tiendas de la localidad. También conseguimos que algunos comercios colaboren de una forma más decisiva al regalarnos material con el que iniciar nuestra andadura: las ya desaparecidas Ludómanos y Valhalla aportan juegos (la primera Wooden Ships & Iron Men y creo que otro más, la segunda, Space Hulk), Librería Gil La llamada de Cthulhu, el Ayuntamiento nos paga el material de modelismo (pinturas, herramientas, etc)… También colaboran con nosotros Quiosco Buenavista, Masajes Martínez, Librería El Puerto, Foto Higueras y una distribuidora de refrescos cuyo nombre no recuerdo… La inauguración –con piscolabis y todo– se puede decir que es un éxito y acude mucha gente. Se hacen demostraciones de juegos, se exponen maquetas y figuras… El club inicia su andadura con algo más de una treintena de socios, lo que en otros ámbitos puede ser una cantidad pobre, pero que a nosotros nos parece estupenda para empezar. En realidad, sería el mayor número de integrantes que alcanzaríamos a la vez, ya que con el tiempo se iría reduciendo hasta estar normalmente sobre veintipocos… Entre los miembros fundadores o iniciales, y además de los tres ya mencionados, recuerdo y me gustaría mencionar a Mauricio O., Dani S., José M. F., Miguel A., Félix, Fernando, José M. G., Vicente, Gabriel B., Óscar L., Miguel M., Toni M., Juanjo y Noé, todos entre los 17 y los 25 años. Hay otras personas que acuden a las primeras reuniones pero no recuerdo exactamente si acaban o no asociándose con nosotros, como son Óscar C., Juan F., Celso, César C. o José M. S. En los primeros meses de andadura del club también entran a formar parte de él Marco A. A., Quique B., Antonio C., Jesús P., Emilio, Rubén A., Julio, Jorge G. y Jorge C. Pido disculpas si me dejo a alguien, pero lo estoy escribiendo de memoria.

¿Juegos y modelismo? ¡Pues sí!
Pósters de algunas de las actividades realizadas por el club
Pasado aquel primer verano del que tengo grandes recuerdos por la ilusión que teníamos todos de que el proyecto saliera adelante (recuerdo a menudo irme en mi vieja Vespa hasta Sagunto para jugar o pintar con mis compañeros), se acaba de formalizar la asociación y se decide la Junta Directiva para el primer año: José R. C. se marcha y la presidencia es ocupada creo que por José M. F. Para entonces se propone el nombre definitivo que tendría el colectivo: Club Draken. La idea del “dragón” se mantiene, ya que esta criatura mítica no sólo tiene relación con la fantasía, sino también con el ámbito de lo militar e histórico, disciplinas todas que abarca nuestra asociación (recordemos los dragones de las caballerías de antaño, los drakkar vikingos o incluso el avión militar sueco  Saab Draken…) Respecto a por qué se deciden aunar en el club dos hobbies como el modelismo y los juegos de mesa, la sencilla razón es que muchos de los componentes compartimos la afición a ambos y nos parecen claramente relacionados: bastantes aficionados al wargame y a la estrategia militar montan maquetas de tanques y aviones, y otros tantos forofos del rol y de la fantasía pintan figuras de enanos, elfos, trolls y toda la variopinta fauna de estos evocadores mundillos provenientes de la literatura y el cine. Y, en el caso de los juegos de batallas de miniaturas como Warhammer, es obvio que se aúnan ambas vertientes. También creo necesario matizar que nuestra asociación se forma como un club de “juegos de sociedad”, abarcando todo tipo de éstos: de tablero, de cartas, de miniaturas, de rol… Sin embargo, a partir de que esta última variante del hobby pasa de ser una total desconocida a supuesto entretenimiento infame debido al triste crimen acaecido en Madrid en 1994*, mucha gente nos etiquetaría simple, descuidada e ignorantemente con el a veces estigmático “club de rol”. Siempre me molestó que se simplificaran los objetivos y ámbitos de la asociación a lo que era uno solo de los muchos que tenía, más aún que incluso algunos de sus miembros contribuyeran a este error manteniéndolo.

Trípticos y folletos
Por supuesto no todos los integrantes del Club Draken disfrutaban de todas las modalidades: había modelistas que no jugaban a juegos, y jugadores que no hacían maquetas, e incluso, dentro de los “jugones”, gente que prefería en –o casi en– exclusiva un determinado tipo de juegos: de estrategia, de rol, temáticos, etc, etc. En cualquier caso, a todos nos unía más o menos el interés y el entusiasmo por hacer arrancar y crecer a la asociación y a sus proyectos. En sus primeros años se proponen y realizan muchas actividades: talleres, exposiciones, demostraciones de juegos, concursos. Hasta tenemos la suerte de que la Generalitat Valenciana nos proporcione dos subvenciones en diferentes convocatorias, la primera de ellas nada menos que de ¡100.000 pesetas! Gracias a esto, con la cuota mensual de los socios, y con contribuciones particulares, vamos ampliando nuestra ludoteca y el material de modelismo. Periódicamente se realizan reuniones para decidir qué se puede comprar, qué pasos debemos seguir para dar a conocer más la asociación y sus fines, etc... Se intentan llevar al día las actas, libro de socios, contabilidad… Todo muy “formal” y “serio”. De vez en cuando nos invitan a institutos, ferias y exposiciones a los que acudimos cargados de material y deseosos de captar nuevos adeptos que disfruten tanto de nuestros hobbies como nosotros. No es tarea fácil, ya que se trata de aficiones minoritarias, poco conocidas y hasta, en algunos casos, contra las que se tienen prejuicios. Además, exigen una participación ya sea intelectual o ya sea artesanal para la que no todo el mundo tiene disposición y aptitud.

Cambio de sede
En septiembre de 1995 llega un importante cambio para el club: nos decidimos a alquilar un local propio, en vista de las limitaciones para acceder al de la Casa de la Juventud. Esto implica, desde luego, cobrar a los socios una cuota mayor, pero también la posibilidad de poder disfrutar diariamente del lugar. Se opta por dos tarifas, una más económica para aquellos más apurados de dinero, y otra más cara a cambio de la opción de tener llave de la sede de la asociación y otros privilegios. Esta, por cierto, es una planta baja en la C/. Luis Vives de Puerto de Sagunto, junto a la céntrica Plaza de Rodrigo. Es una casa vieja con cuatro habitaciones y cocina, pero que se adapta adecuadamente a nuestras necesidades. La limpiamos y amueblamos, cambiamos las luces, y en octubre del citado año ya la tenemos abierta. El pago del local es de 35.000 pesetas, y para contribuir a él se dispone de una especie de servicio de “bar” en el que nos vendemos a nosotros mismos refrescos y aperitivos para ayudar a gestionar el club. Aunque algunos de nuestros socios no nos acompañan en nuestra nueva andadura por dificultares económicas, sí que se integran otros nuevos, entre ellos Álvaro P., David V., Amador G., Román D., Aurora S., José A. R. y María R. También reaparecen y se alistan viejos conocidos que ya habían participado en nuestras actividades como Adolfo N., David P., Jose B., Xano C. y Jose M. S. Los siguientes años transcurren en una tónica similar a la que ya llevábamos, con la salvedad, obviamente, de que ahora disponemos de un sitio del que podemos disfrutar cuando se nos antoje y ello hace que las partidas sean más continuas y profusas. Colaboramos en algunas revistas locales y hasta llegamos a aparecer en un pequeño reportaje de la televisión comarcal. Algunos de los componentes del Draken también creamos, con el apoyo económico de la asociación, el fanzine de modelismo fantástico Fantplastic, que posteriormente seguirá su trayectoria ya de manera independiente. Una de las actividades más curiosas en las que participamos es la ocupación simbólica y adecuación de un chalet abandonado junto con otros colectivos para reivindicar la zona en la que estaba ubicada (la Gerencia), muy rica a nivel ecológico, como posible lugar para fines culturales.

El local de la asociación desde 1995 a 1999. ¡El buzón lo hicimos nosotros!

Hacia finales de 1998, sin embargo, se produce un episodio muy triste que va a significar el fin de mi relación con la asociación que había ayudado a crear. Es una parte de su historia que hasta preferiría no tener que recordar, pero me creo obligado a intentar ser lo más objetivo posible y llegar hasta el final de este relato que me he propuesto contar. Para resumirlo lo más rápidamente posible sin tener que acusar a nadie ni escoger y separar malos y buenos: algunos de los componentes del Club Draken llegamos a la conclusión de que éste ha perdido un tanto el rumbo y se ha “viciado”, de que las directrices y la idea original con que se montó se han olvidado, y de que también al local no se le está dando el uso para el que fue alquilado, sino uno muy diferente. Es por ello que un pequeño grupo, con el corazón roto, decidimos dejarlo e intentar montar otro proyecto alternativo. Es realmente triste que las personas no podamos llegar a entendernos ni siquiera en cosas al fin y al cabo insignificantes como esta. ¿Alguien se extraña de que haya guerras?

Volver a empezar
Poco después, esta escisión del club, junto con algunos amigos más, intenta remontar el vuelo con una idea similar: hacía algún tiempo se había montado en la ciudad la asociación La Gárgola, centrada en la literatura y el cine de fantasía. Aquella empresa en la que algunos habíamos participado no despega y, aunque se llega a legalizar, se deja en hibernación. Decidimos pues aprovechar todo el papeleo que se había hecho con ella para ampliar sus fines e incluir también en ella los de nuestro antiguo club: juegos de sociedad y modelismo. Comenzamos de nuevo la tarea de buscar local, amueblarlo, volver a reunir una ludoteca, videoteca y filmoteca… Todo esto va a tener lugar en un pequeño piso de la calle Asturias, propiedad del amigo de la abuela de uno de nuestros socios. La idea del piso no me gusta particularmente, pero es barato (25.000 pesetas al mes) y se nos dan facilidades. Tras un corto tiempo adecuando la vivienda, escogemos un fin de semana para la inauguración y comenzamos a publicitarla. A pocos días del evento, se presenta la única vecina de aquella finca y nos dice que de ninguna manera nos quiere allí, y que tenemos que irnos. Así de frío, inhumano y decepcionante como suena. Y lo curioso es que ni sabía que estábamos allí: lo descubrió por los carteles. Al habla con el propietario de nuestro local, éste transige a las exigencias de aquella persona indeseable y nos dice que no quiere problemas con ella y que nos devuelve el dinero del alquiler. Conclusión: una vez pasado el fin de semana de la inauguración, debíamos dejar el piso, de manera que el acto no tuvo ningún sentido, ya que a la gente que vino interesada por apuntarse le tuvimos que revelar el incierto futuro que se nos presentaba.

Hasta que diéramos con otro sitio, los muebles y juegos se quedan almacenados en el garaje de un componente de La Gárgola. La intolerancia de aquella persona fue un golpe durísimo para nuestro ánimo, ya de por sí maltrecho por haber tenido que abandonar la asociación original, el Draken, tras más de seis años en ella.

El estreno de La amenaza fantasma fue una de las
pocas actividades que tuvo tiempo de celebrar
LaGárgola
Algún tiempo después damos con un viejo piso en alquiler en la calle Rincón de Ademuz. Es un primero, con planta baja ocupada por una empresa. El local está algo destartalado, pero intentamos adecentarlo lo mejor posible y prepararnos de nuevo para luchar por nuestra perdida causa. En ese momento nos llega otro nuevo porrazo: casi todo el material que habíamos dejado en el bajo ha sido destruido por la humedad. Hemos de tirar la mayoría de los muebles y bastantes libros y juegos, aunque algunos se salvan, previa limpieza del moho que los había empezado a invadir. Es por entonces cuando nos enteramos que en nuestro antiguo Draken se ha producido una nueva división: otro grupo de personas, que seguramente llega a la misma conclusión que nosotros con respecto al cariz que había tomado la asociación, decide dejarla y dar forma a un tercer club. Les proponemos que se integren con nosotros, pero deciden marcharse a Sagunto y seguir por su cuenta. Lógicamente, el club original, el Draken, acaba cerrando al quedarse muy pocos socios en él y no poder mantener el local. Tras siete años de vida, acaba aquí la historia de aquella asociación que con tanta ilusión montamos unos locos aficionados a los juegos y el modelismo a comienzos de los 90. Muchos de los juegos, archivos y material original se pierden en el limbo, o van a parar a casas de particulares…

Se acabó
Nuestro segundo intento de remontar La Gárgola fracasa rápidamente: somos sobre una docena de personas, parece difícil reclutar a más gente, y nuestro ánimo está ya por los suelos a esas alturas. Yo mismo acabo finalmente abandonando la asociación, y el resto de integrantes no tarda mucho en hacerlo. Nuestros excompañeros de Sagunto tienen más suerte y su proyecto pervive durante más años, aunque por lo que tengo entendido tampoco faltan en él discrepancias y diversidad de opiniones que no son siempre compatibles y hay posteriormente un cambio de local. Aquel proyecto bautizado inicialmente como Celosía, por desgracia, va languideciendo poco a poco hasta acabar cerrándose, ya con muy pocos componentes, este mismo año.

En resumen, y en retrospectiva
Mi historia personal con el Club Draken está, como tantas otras historias, mezclada por penas y alegrías, por buenos momentos y por malos recuerdos, por aciertos y desatinos, pero en general creo que me siento orgulloso de haber formado parte de una iniciativa que no tenía parangón en su época y que considero de las más interesantes y originales que se han creado en esta ciudad. Mi relación con los juegos sigue en marcha. No pertenezco a ninguna asociación –ni siquiera la hay ya–, pero continúo jugando semanalmente. A algunos de los miembros del antiguo Club Draken no los he vuelto a ver en mucho tiempo y a otros los veo ocasionalmente, pero hay un pequeño puñado de entre los chalados que formábamos aquella asociación que se han convertido en grandes amigos míos desde que los conocí en ella, y es a ellos sobre todo a los que quiero dedicar este artículo: José M. G., Quique B. y Rubén A., principalmente. No me olvido de otros pillastres como Chema L., Mauricio O., David P. o Román D., pero el contacto con ellos es, por desgracia, más infrecuente, aunque espero que eso cambie y pronto volvamos a reunirnos en torno al tablero de algún juego.

(Una nota final: Esta es mi visión y perspectiva personal de la historia del Club Draken y sus continuaciones. Si he contado algo mal, me he equivocado en alguna anécdota o he olvidado algo o a alguien, no dudéis en hacérmelo saber e intentaré reparar mi error. Gracias a Quique B. y María R. por el material y las fotografías adicionales)
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* Al respecto de este funesto suceso, y de la detestable saña carente de toda profesionalidad con la que la mayoría de los medios de “comunicación” se cebaron con los juegos de rol tras él, el excelente Arturo Pérez-Reverte publicó este impecable artículo, que estuvo colgado en nuestro tablón durante mucho tiempo: http://dreamers.com/historol/rol08.htm

Con los años, y pasada el ansia de sangre y la caza de cabezas de turco iniciales, exprimido en todo lo posible el morbo telediariesco, el Ministerio de Educación y Ciencia reconoció los beneficios de los juegos de rol y su valor como herramienta educativa:
http://ntic.educacion.es/w3//recursos2/estudiantes/ocio/op_03.htm.
También se tardó en aceptar que la Tierra no era plana…

18 comentarios:

  1. Vaya, Lord, yo era uno de los que jugaban al futbol sala en la Casa de la Juventud de Sagunto aunque en 1990, dos años antes de que crearais el Club Draken, me fui de casa de mis padres y me trasladé a vivir a Madrid.

    Recuerdo perfectamente que alguna de las veces que volví a mi pueblo y me pasé por allí para jugar algún partido, me encontré con que había una asociación de jugadores en el polideportivo. Hasta subí alguna vez por vuestra sede y me parece que estuve algún rato mirando como jugabais. Mis padres eran los fundadores y organizadores del equipo de Balonmano Femenino de Sagunto que también tenía un cuarto (creo que en la segunda planta) dónde colocar material y trofeos por lo que mi curiosidad en vuestro club era mayor por la cercanía.

    Me llamó la atención vuestro club, hasta creo recordar que leí algo sobre vosotros, no sé si la publicidad para apuntarse u otra cosa por el estilo, pero yo ya no vivía ya en Sagunto por lo que solamente era eso: curiosidad.

    Por entonces, descubrí los juegos de rol como El señor de los anillos o La llamada de Cthulhu pero salvo alguna partida esporádica no le dediqué mucho tiempo. Lo mío eran las aventuras conversacionales de Spectrum, los fanzines sobre el tema (participé muy activamente en ese mundillo) o las nuevas aventuras gráficas de PC que aparecían por esos años.

    De nuevo compruebo que tienes muy buena memoria para las cosas que has hecho en tu juventud y es un placer leer lo bien que las describes, así que no me queda otra cosa que desearte felicidades por el aniversario del Club que tantas alegrías te dio como jugador y con el que tantos amigos has hecho.

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  2. ¡Pues muchas gracias! Fueron alegrías y disgustos también, pero supongo que al final vale la pena quedarse con los buenos recuerdos.
    Quizá nos vimos alguna vez por allí...
    Por cierto, respecto al Spectrum, supongo que habrás visto mi entrada en el otro blog...

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  3. brutal la reseña.. sobre todo el espiritu de juventud que se respira.. que tiempos cuando pensabas que podias cambiar el mundo!!
    buen trabajo!

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  4. ¡El mundo se puede cambiar, que no te hagan creer lo contrario!

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  5. Hola, Lord, mi memoria es malisima, pero tengo buenos recuerdos del Draken y malos también, claro.
    Habían pocas féminas en el club, pero las habían. Yo, una de ellas, bastante mayor entré en el mundo de los juegos de rol. Los juegos de tablero no me entusiasmaban tanto, pero lo que mejor recuerdo es pasar las tardes en el club, tomando un té y charlando con amigos, jugando a las cartas o al Fórmula D, los sábados por la tarde en "El Bosque de los Elfos" con nuestra partida multitudinaria de El Señor de los Anillos que se prolongaba hasta la mañana del domingo.
    Si, los que disfrutábamos de los juegos de rol y de los amigos abandonamos el club por discrepancias con algunos miembros y fundamos Celosía Cero en Sagunto. Al final no hubo suerte tampoco. Tal vez deberiamos haber sido mas selectivos con la admisión de miembros.
    Parece que cada uno por su lado ha encontrado un grupo de amigos con el que seguir la afición. Tal vez, algún día podamos resolver diferencias y unirnos de nuevo.

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  6. Totalmente de acuerdo: debimos haber sido más selectos, pero ahora de nada sirve revolcarse en las penas del pasado. Creo que sí se pueden resolver diferencias y, al menos, quedar para alguna partida ocasional cuando queráis. Eso sí: ¡yo soy más de tablero que de rol! ;)

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  7. Ufff... Madre mía... He disfrutado un montón del artículo y mientras lo leía he ido recordando mil cosas.
    Deberíamos haber haber otorgado un carnet de socio honorífico a "las vecinas" ya que siempre han formado una parte sustancial del elenco de criaturas que hemos pululado por la asociación.
    Yo siempre me he quedado con lo bueno del club, sobre todo cómo nos juntamos gentes tan dispares con las que luego tenías más en común que con personas de tu entorno más cotidiano.
    Recuerdo ir algunos sábados al club y volver a casa sin haber jugado a nada y aún así haber pasado una tarde agradable. Pintando media horita, charlando, hablando de proyectos para el club, quedando para ir al cine o hacer una visita a las tiendas...
    Al final queda en el recuerdo gente con la que te alegras de coincidir ocasionalmente y con la que podrías sentarte otra vez alrededor de una mesa y continuar la partida donde la dejaste hace años. También, como dice milord, un par de grandes amigos que sabes que estarán contigo el resto de tu vida.

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  8. Ahh... Se me olvidaba. ¡Organiza una concurso para adivinar quién es quién en las fotos!

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  9. Se me saltan las lagrimillas. Has sido muy correcto con las explicaciones. Hubo intentos de pique por parte de gente que se quedó en el Draken, pero nosotros no caímos en el enredo, porque sabíamos de la estupidez de ello. De hecho sigo contandolos entre mis amigos. A riesgo de hablar demasiado, aclararé cosas que por tu correción, la gente puede que no haya entendido. Si nos fuimos del club,es porque al tener un local propio, alquilado, pero no de un organismo público, este servia para todo... Y especialmente sonadas eran las fistas continuas a base de cubatas. Lo cual no es propio de una asociación. por lo cual al desaparecer el Draken, hicieron lo que se debía haber hecho desde el principio, pillar un local para esos fines, igual de lícitos y divertidos que los originales del club, pero diferentes. Así llegó "el pisazo", al que varios años despues me apunte y del que guardo otros tantos hermosos e imborrables recuerdos. "El pisazo" también se fue al garete, en este caso por el devenir propio de la vida y porque estuvimos sin agua corriente un año entero, eso si sin pagar el alquiler.
    Aclarado esto, quisiera recordar a los miembros de La Gárgola. Junto con mi participación en el club, que eran fundamentalmente los aábados, tenia otro grupo, exclusivamente rolero de fantasía medival los domingos. Despues de varios intentos, logré que algunos, Juan Pedro R. y Aurora se apuntaran al Club.
    Así pues, cuando montamos La Gárgola Juan Pedro R. y el resto se apuntaron. Ellos eran Juan Antonio B. "Cherokee", gran amigo desde el cole, Alex G. y Teo. Y junto a David P., Genghis, Quique B, miLord y yo.
    En fin, solo puedo decir que guardo increibles e indelebles recuerdos de todo aquello. Y que sin duda aquella aventura y tu amistad marcaron profundamente mi vida.

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  10. Pues bueno, tú lo has dicho...
    Con la mayoría de la gente de "La Gárgola" sí que he perdido totalmente el contacto. Me gustaría verlos de nuevo algún día.

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  11. hola. soy un chico de sagunto (29años) que está interesado en montar una asociacion nueva de juegos de mesa(cartas,rol,etc...) y estoy buscando a gente para poder hacerlo realidad. cuento con el apoyo de la asociación roach room de sedaví para ayudarme a montarlo (el motivo es que quieren montar la asociación lúdica valenciana junto con otras asociaciones y clubs ya existente como son la asociación rolenquart, etc). cuento tambien con el apoyo de felix (dueño de la tienda Neo Tem de puerto de sagunto, siempre y cuando se haga un proyecto serio), y con gente joven con ganas de apuntarse. pero mi problema es que necesito gente seria 4 o 5 personas al principio para dirigir el proyecto y encargarnos de llevarlo a buen puerto. si alguien está interesado o conoce a alguien que le interese que me conteste en este foro o en el correo S_Lethal@hotmail.com. mi objetivo es montar algo como tienen montados las asociaciones citadas anteriormente las cuales podeis entrar en sus webs para haceros una idea de como son. si en algun momento no sale un proyecto serio no se seguirá adelante. Gacias por atenderme un saludo.

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    1. Hola,
      Yo también estaria interesado en ayudar a montar la asociación, he estado hablando con los de Mar de Juegos que también son de aquí y me han comentado que nos pueden apoyar en lo que sea, siempre dentro de sus posibilidades.
      A ver si al final montamos algo :)

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    2. Ok, "Anónimo", pero creo que deberías de dejar algún contacto si quieres que alguien te escriba sobre esta idea....

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    3. Ups, se me ha pasado, soy JuanJo y mi correo juanjo78@gmail.com

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  12. Sin haber formado parte del club Draken y viviendo lejos de Sagunto en aquella época, tras leer tu post conmemorativo he sufrido una extraña sensación de Dejá Vú. Entre los años 80 y 90, el hobby de los juegos de mesa, modelismo y wargames era muy pequeño y por regla general en todas las ciudades buscábamos iguales. Los lugares de reunión terminaban siendo la trastienda de un comercio especializado, la casa de un amigo o el alquiler de un piso destartalado.

    De igual modo que en le Draken, los miembros de mi club éramos cuatro gatos que a base de carteles fotocopiados logramos atraer a un montón de nuevos aficionados. La multitud de gente atrajo otros puntos de vista, conflictos y escisiones. El club se transformo en dos, luego en tres y más tarde ya no sé en cuantos más…

    La cuestión que de aquella experiencia surgieron amistadas que aún perduran y que creo indisolubles. Veo en las fotos del primer Draken a varios amigos que es muy difícil no verlos juntos años más tarde.

    He reconocido a Luis, Félix y a Quique ¿he ganado algo?

    Enrique

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  13. Bueno, nosotros éramos bastantes más "gatos", je, je... Pero es una pena que no logremos convivir ni en cosas tan triviales...
    Hay un Félix en las fotos, pero no creo que sea el que tú piensas...

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