sábado, 17 de marzo de 2012

Victoria Cross II

Victoria Cross II es un remake del primer juego que publicara la casa estadounidense Worthington Games allá por 2003. Lo vuelven a firmar los autores de la versión original y propietarios de la firma, Grant y Mike Wylie, e incorpora dos importantes novedades: el sistema se ha cambiado de los bloques de madera que representaban a las unidades en la primera versión a las más clásicas fichas de cartón, y se incluye ahora, además del escenario de Rorke´s Drift, el de la batalla de Isandlwana. Los que estén un poco familiarizados con la historia contemporánea ya habrán descubierto pues, que este juego se centra en la guerra anglo-zulú de 1879, y en concreto en sus dos enfrentamientos más famosos: el 22 de enero de ese año, más de 20.000 guerreros zulúes exterminaron a una fuerza  mixta británica y nativa de 1300 hombres, tomando además varios cientos de prisioneros. Curiosamente, pocas horas más tarde, en el puesto misionero de Rorke´s Drift, menos de dos centenares de soldados británicos y nativos repelían a un ejército de entre 3000 y 4000 zulúes. Once Cruces Victoria (de ahí el titulo del juego), el máximo honor militar británico de la época, se concedieron a los defensores, la mayor cantidad entregada en un cualquier batalla de la historia de Inglaterra.

Tablero y componentes
El tablero del juego, en dos mitades y con cada una de las batallas en una cara, se presenta en cartulina, lo que facilita que pueda desplegarse de manera más o menos plana. El apartado gráfico es muy sencillo, recordando al de los mapas de la época en que se ambienta y con trazos casi minimalistas que denotan los accidentes del terreno o las estructuras humanas. Lógicamente, la escala entre las dos batallas es diferente, y esto se refleja tanto en los tableros como en los respectivos reglamentos específicos para cada una de ellas.

Isandlwana, turno 1: el zulú entra en el mapa (pinchar para ampliar)

Las fichas están también dibujadas con sobriedad y claridad, y son por lo tanto efectivas y funcionales. No hay muchas variantes: infantería, caballería, líderes y una única unidad de artillería para los británicos, y guerreros zulúes tanto para representar a las tropas regulares de esta nación como a sus líderes (creo que esto se tenía que haber hecho de forma visualmente más clara). Encontramos también fichas de soldados heridos y diferentes marcadores para señalar otros tantos eventos. Por último, junto al reglamento vienen además dos tablas, una con todos los contadores necesarios para las dos batallas, y otra con una tabla de resultados del combate alternativa en la línea más clásica de los wargames.

Desarrollo
El monte Isandlwana y el campamento británico, junto a otras de las
zonas que otorgan puntos de victoria (VP) al jugador zulú. 
Los dos tableros del juego están divididos en zonas más o menos grandes por las que mueven las fichas, lo que ayuda a repartirlas espaciosamente y a moverlas con facilidad. La verdad es que últimamente me está gustando bastante este sistema de movimiento, que no presenta tantas complicaciones como los habituales hexágonos a la hora de mover, apilar y cuadrar las fichas.

En cuanto al movimiento propiamente, básicamente las unidades sólo pueden avanzar 1 zona por turno, con la excepción de la infantería acompañada por líderes y de la caballería, que mueven dos. Solamente unos pocos obstáculos dificultan el terreno (cresta, donga o zanja, muros y sacos, etc) y repercuten en la famosa línea de visión. Por cierto, que para facilitar esta, así como para dejar claras las zonas a las que se puede disparar desde una zona de origen, se lista en cada  una de estas últimas las zonas objetivo y la distancia (máximo de tres zonas) a las que se puede disparar. Esto es lo primero que se hace tras el movimiento, y en general sólo afecta al bando británico, ya que el zulú sólo tiene unos pocos dados de “disparo aleatorio” por turno que reparte como quiere sin ninguna limitación por visión o distancia. Para que el británico acierte a una zona, hay que sacar una tirada que va desde 3-6 en el dado para zonas adyacentes hasta 5-6 para la zona más alejada. Cada punto de fuerza (las unidades británicas comienzan normalmente con dos, excepto líderes y artillería) permite tirar un dado, y cada dado que acierta causa a su vez una baja inmediata. Hay bastante libertad a la hora de disparar, ya que las fichas de una misma zona pueden hacerlo a zonas diferentes si lo desean.

El combate cuerpo a cuerpo o melee funciona de manera similar, aunque lógicamente las unidades enemigas deben estar adyacentes para realizarlo. En este caso es simultáneo, al contrario que el disparo, que es secuencial (británicos-zulúes). Los aciertos funcionan de manera similar, teniendo que sacarse uno o varios resultados posibles en el dado para infligir daño al contrario. Hay que hacer notar que las unidades zulúes mueven ocultas hasta que atacan cuerpo a cuerpo, de manera que el británico no sabe la fuerza exacta de cada una, que puede variar entre 1 y 10.

Rorke's Drift tras el primer movimiento zulú (pinchar para ampliar)

En general, los británicos tienen clara superioridad en combate en el disparo (especialmente con el cañón de Isandlwana, que tira 6 dados) y están mejor preparados para la lucha cuerpo a cuerpo. Lógicamente, es en la  en la superioridad numérica donde el jugador zulú tiene la ventaja, ya que, aunque sufra bajas, puede volver a traerlas al tablero en turnos posteriores, mientras que el inglés tiene sus unidades limitadas y nunca las recupera (sólo en el escenario de Rorke’s Drift puede curar a algunas). Dicho esto, decir que el objetivo de ambos escenarios es para el británico sobrevivir 16 turnos con un mínimo de unidades vidas, y para el zulú, evitarlo, lo que consigue apoderándose de ciertas zonas estratégicas que le otorgan puntos de victoria o, más sencillamente, exterminando casi en su totalidad a su enemigo.

Encontramos también algunas características especiales y eventos en los escenarios que le dan cierta variedad al juego y lo hacen más entretenido, como la fase del hospital en Rorke´s Drift (los zulúes pueden incendiar el edificio) o algunas habilidades del mejor entrenado ejército inglés como las descargas de los fusileros o la carga a la bayoneta.

Valoración y variantes
Los zulúes asaltan el recinto de Rorke's Drift y revelan la fuerza de
sus fichas para el ataque cuerpo a cuerpo.
Bastante sencillo de aprender, visualmente correcto y limpio y am-bientado en dos batallas que me resultan muy atractivas, la única pega que le voy a poner a Victoria Cross II es que en las pocas partidas que hemos jugado jamás ha vencido el bando británico. Las interminables hordas zulúes acaban masacrando al enemigo mucho antes de que se cumplan los 16 turnos de límite de las partidas. Algunos jugadores argu-mentan respecto a este desequilibrio que hay una “curva de aprendizaje” para el bando de los casacas rojas y que es posible resistir al zulú (como ocurrió en el Rorke’s Drift real). Hay, además, reglas opcionales para equilibrar las partidas que aún no hemos probado, así como las ya adelantadas tablas de combate en lugar del sistema de dados que he explicado, así que aún nos quedan más variantes para exprimir todas las posibilidades de este juego. Ah: también hay una modalidad para jugar en solitario con el bando británico y con el zulú dirigido por unas sencillas pautas que parece muy prometedora…

Filmografía recomendada
La potente artillería de Isandlwana
Para aquellos que compartan conmigo la afición al cine además de a los juegos, quiero recomendar dos películas ambientadas en las mismas batallas que Victoria Cross II y que sirven como estupendo prólogo para las partidas a este juego:
-Amanecer zulú (Zulu Dawn): coproducción estadounidense-sudafricana-holandesa dirigida por Douglas Hickox en 1979 y con actores como Burt Lancaster, Peter O´Toole, Simon Ward o Delhom Elliot que desarrolla los acontecimientos de la batalla de Isandlwana.
-Zulú (Zulu): Dirigida por Cy Endfield (guionista de la anterior)  y estrenada quince años antes, en 1964, se centra esta vez, claro está, en el asedio de Rorke´s Drift. La protagonizan Stanley Baker, Jack Hawkins y un jovencísimo Michael Caine.
¡Echadles un vistazo si tenéis ocasión!

No hay comentarios:

Publicar un comentario